/// 26/12/2005 - Aquella noche en que te fuiste...

Picardias escondidas de este
tipo melancólico que gusta de enseñar su decadencia
en un rincón escondido en el que contruyo el pedazo
de cielo que se me cayó en la cabeza...
Recordando en las burbujas efervecentes de una cerveza
que el fondo del vaso espera que llegue a él para regalarme
un poco de olvido...
El precioso momento perdido es el que me dice
que goce del sudor de las contorsiones de su cuerpo,
que me dormí en las tentadores situaciones
de juegos privados entre locos muy conocidos...
La falta de aire agobiante , que hace que se estreche
profunda la garganta y la vos se deslice por su boca en
la suave sintonía que compone para este don nadie...
que ilusionado cree estar dandotelo todo...
Perfecta, como el obsesivo entiende la magnitud
del vocablo, delicada criatura que me dejabas extenuado
en mi mismo, tan cansado que en la misma dolorosa
sensación se siembra la codiciada conciencia de estar vivo....
Vivo... porque cuando te tocaba con las puntas de los dedos,
dejabas en ellas la belleza de la magia de las estrellas caidas
en la tierra, que ardientes se encieden en una caida increible
donde se entrega el alma y se corrige el corazón....
Las correcciones a un corazón que vivaz devoro
el tiempo y cosechó del todo, el tacto de nuestras manos juntas
y se bebió de golpe la dulzura de aquellos besos,
y se rindió en el momento donde el suspiro se hizo completo
y yo crei que eras feliz...
Diré entonces que al corazón que amo demasido
se le cerraron las alas para morir de amor.
Nunca mejor dicho.
Nunca más comprendido.
Y si..., aquella noche como tantas veces
quedaste rendida en mis brazos
quedaste silenciosa en la oscuridad del cuarto
quedaste dormida en algún lugar lejanos
de sueños etereos
para hacerme despertar y saber
que yo...
Yo me habia quedado solo. |